Hace varios años el Canal Caracol pasó la serie de televisión "La Saga", una impresionante versión a la colombiana de una familia de la mafia, muy al estilo de "El Padrino" de Coppola, con un gran elenco, guiones inteligentes y un mensaje de fondo muy interesante: El fenómeno mafioso que ha vivido Colombia y que ahora también viven otros países (como México y Rusia) no es espontaneo ni sencillo. En esta serie, exceptuando el penoso alargue de más de tres meses, la historia mostraba los pormenores de nuestra historia de violencia mafiosa desde los años 40 hasta nuestros días y cada generación que aparecía era damnificada del peso de la tradición que llevaba a sus espaldas.
Posteriormente llegó "Sin tetas no hay paraiso", un vistazo al fenómeno de las chicas prepago. La serie fue controversial y gran parte de sus problemas consistían en la mirada light a un problema complejo que merecía un mejor tratamiento. Sobre esta serie escribí un artículo que en su momento tuvo mucho impacto por ser portada del suplemento Generación de El Periódico El Colombiano, al punto de ser citado en publicaciones de la farándula en México y Argentina, republicado en España y hasta "fusilado" por la revista peruana TV y Novelas con mi posterior reclamo sin ninguna respuesta.
Mis argumentos más fuertes en contra de la serie no tienen nada que ver con una postura moralista o un deseo de que estos temas no se aborden, si no con el hecho de que minimizar los problemas sociales es otra forma de promover estilos de vida ilegales. Para leer el artículo haz click aquí: Sin tetas no hay historia.
Lo que es claro es que "al público" le gustó la historia y ya salió la versión española con un título más decente: "Sin senos no hay paraíso" y contenido similar. Antes de "Sin tetas", su guonista Gustavo Bolívar, el escritor estrella de las historias de narcos en la TV, había hecho otra "exitosa" serie de televisión llada "Pandillas, guerra y paz" que suscitó toda clase de polémicas por su violencia explícita y de la cual sus detractores afirmaban que hacía una gran apología a la violencia. Como no vi la serie me abstendré de opinar, sólo espero que su anunciada segunda temporada no dure los mismos 7 años que la primera.
Después de "Sin tetas" llegó "El Cartel" a Caracol Televisión. La serie mostraba algunos episodios de la guerra librada entre los cabecillas del cartel de Cali y los del cartel del Norte del Valle después de la captura de los hermanos Rodríguez Orejuela. Hay que reconocer que, a pesar de todo lo que podría decirse, la serie estuvo bien hecha, tuvo su dosis de apuntes divertidos y una buena construcción narrativa y de personajes. Los guiones hacían énfasis no sólo en el estilo de vida mafioso, si no también en el círculo de violencia que genera este sucio "negocio" en donde todos son potenciales traidores. En su momento escribí un post en el blog, para leerlo haz click aquí: Los de El Cartel tienen su historia
La serie, escrita en primera instancia por Andrés López, alias "Florecita", puso también en el tapete la discusión ética sobre si un mafioso reconocido podría ser catalogado como uno de los guionistas más destacados de nuestro país, por encima de reconocidos guionistas de escuela y trayectoria. A pesar de que Caracol no quiso continuar con sus "servicios profesionales" en la segunda parte de la serie, sí lo contrató para contar otra historia de mafia: "Las muñecas de la mafia" que retoma un poco el hilo de otra serie que fue importante en el país hace algunos años: "la viuda de la mafia".
El Canal RCN, por supuesto, no podía quedarse atrás. Antes del estreno de "las muñecas" ya ellos tenían preparado "El Capo", un pobre retrato de Pablo Escobar a partir de un personaje ficticio que se llama "Pedro Pablo" con un hijo que se llama "Juan Pablo" y que se esconde, para más señas, en la "Hacienda Nápoles". Sin embargo, el mismo personaje se encarga de desmentirlo en un capítulo al afirmar que "Yo no soy Pablo Escobar, yo no soy como él". Lo menos que podemos hacer como público es reirnos.
"El Capo" se muestra como un ser sanguinario, pero que tiene buenos sentimientos, un hombre del que sus lugartenientes afirman que "él no cometería un crimen semejante, él tiene buen corazón" (juzguen ustedes la imagen que ilustra este comentario, el villano mayor es el de la mitad). A pesar de sus referencias a la zozobra de la ilegalidad y a los remordimientos del protagonista, "El Capo" tambalea peligrosamente al borde de la apología al estilo de vida mafioso, con un personaje atractivo para el público y que justifica sus acciones porque "si a mí me matan, otro viene y luego otro, siempre hay alguien capaz de hacerse matar por conseguir lo que quiere".
En este breve recorrido, por supuesto, quedan por fuera muchas series sobre el tema y muchas otras que lo tocan de lado como estrategia para elevar el raiting. Mi reflexión, de todas formas, no va dirigida a pensar si está bien o no que se cuenten estas historias, si no a la forma en la que se cuentan. Estamos ya un poco saturados del tema, pero mucho más de la manera como se narra y de la pobreza creativa de los canales de televisión que hace rato no hacen propuestas diferentes. No se trata de que estos programas se acaben (aunque estaría muy bien que tuvieran un horario más apropiado) si no de que el público exija que la televisión nacional ofrezca otras alternativas.
Para terminar quiero recomendar un buen artículo de Omar Rincón en el periódico El Tiempo sobre este tema: De siliconas y guaches nacionales
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He de corregirte; la versión española de "Sin tetas no hay paraiso" es homonima, y sus contenidos no son muy ligths, abarca casi la misma temática de lo que la serie original (más no el libro), plasmo de una manera banal, rosa y fuera de toda realidad a excepción del problema del narcotrafico presente actualmente en España. Te lo dejo como dato "instructivo" ya que acá si han tomado la historia y la han destruido completamente: http://www.telecinco.es/sintetasnohayparaiso/
Actualmente vivo en España (Redunda con lo dicho anteriormente), y me extraño sumamente al hablar con conocidos Colombianos, los cuales viven y se desviven por todo lo que tiene que ser "mafia televisiva" y no perderse minuto, ni historia de lo que pasan en Caracol o RCN, yo me pregunto si alguno de ellos, sabran por lo menos bajo cuantos cargos fueron encarcelados los Rodrígues Orejuela, o el año en que Pablo Escobar fue dado de baja y bajo qué circunstacias; lo más exasperante, es que esto se está volviendo uno de los productos insignias de exportación a todo el mundo sin excepción, y después la gente se queja de como se puede tachar a un trabajar honrado de origen colombiano de bandalo, si lo único que se produce para la pequeña pantalla, es un claro ejemplo de ello, a ver si toman conciencia, las dichosas "televisoras del estado" y dejan de una vez por todas de estrechar mucho más la relación narcotraficante-bándalo-ladrón-bebedor de ron y amante del vallenato corroncho, con la de nacionalidad Colombiana...
Ojalá volvieran aquellos programas como el sigueinte programa o quack, que tanta falta le hacen a este país no solo por la critica sino porque eran propuestas originales de ver nuestra realidad.
Muchas gracias Iraida y Lu por sus comentarios. Gracias por el dato Lu, realmente no vi la serie española más que por algunos momentos y encontré diferencias que no podría analizar al no conocerla a fondo. Lo gracioso del asunto es que aquí en Colombia fue pasada con el nombre "Sin senos no hay paraíso", pero ahora veo que fue una estrategia de marketing para que el público no sintiera que estaba viendo lo mismo. De nuevo muchas gracias por participar.
Leí su artículo sin tetas no hay historia, en cuanto a la producción de si tetas no hay paraíso y otras tramas sobre el narcotráfico, no es que me agraden. Estoy de acuerdo con usted con que el lenguaje era sólo de tetas por aquí, tetas por allá y poca acción y de que uno como televidente debe amar u odiar a los personajes. Pero estoy en desacuerdo en cuanto usted dice que hay escasa verosimilitud (empezando que uno no debe creer todo lo que dicen y por otro lado que a pesar de que son historias de la vida real, no cuentan en sí, una vida real, deben aumentar más, deben ser más ficticias, por eso de que las personas no se sientan aludidas, como en el caso de el capo que él no es Pablo Escobar, pero que sabemos que tiene mucho de él). Volviendo a la escasa verosimilitud de sin tetas no hay paraíso, Bayron, el hermano de Catalina es un matón, pero si uno piensa que si su mamá es la persona que más ama y ella está feliz con Albeiro, se podría pensar que no lo mata para no hacer sufrir a su mamá, además mata por dinero y al matar a Albeiro no logra dinero. También, creo que las mejores amantes son las que menos parecen, las mejores amantes no son sólo las de playboy, ni las que la televisión coloca en un pedestal o les da el título de vedette, la belleza así como el mejor amante es subjetivo. En el caso de que sea inteligente para unas y otras cosas no, bueno eso si me parece mal que en esta época y no sepa que sea un dólar, eso me pareció una exageración, pero usted no sabe que puede ocasionar a una mujer el hecho de ser violada, creo que yo como mujer y si fuera violada, mato y como del muerto o por el contrario me encerraría en un convento, uno no puede decir cómo reaccionaría porque creo que es de lo peor que le puede pasar a uno como mujer, como cosa rara en ustedes los hombres eso es algo normal y que uno podría pasar con par de aspirinas como si fuera un dolor de uña. También me parece que Catalina era una niña, como muchas en este y otros países donde la belleza en la mujer importa más que sus sentimientos, inteligencia, en fin. Era inmadura y lo único que ella quería era tener unos senos talla 36, era lo único que deseaba, ella por tener senos, otras por operarse la nariz, la lipo, otras por carros, viajes, y otras por todo junto y casarse con un narco o casarse con alguien de mucho dinero y poder conseguir lo que desean. Ella quería tener senos y no ser prostituta, pero para conseguir lo que ella quería; debía conseguirse un narco que le diera el dinero y eso es mas fácil, que ponerse a trabajar (veamos, un empleado en este país por lo general se gana el mínimo, del cual le tocaría, ayudar en la casa, pagar pasajes y digamos que sea de buenas y le queden que 200.000 pesos; una operación de senos cuesta unos 4 ó 5 millones de pesos, bajita la mano, entonces matemáticamente hablando le tocaría a una persona de normal con un salario mínimo y sin comprar nada durante ese tiempo (champú, toallas higiénicas, lociones, talco, ropa, zapatos, bolsos es más ni manicure ni peluquería), unos que 2 ó 3 años, claro cuando a una persona tan ignorante, inmadura y fuera de eso con poca personalidad y de eso hay mucha gente, no va a esperar tanto, que mejor hace, buscarse la vía rápida. Por lo tanto no es que no se pudiera definir es que Catalina no estaba “definida”; ella no pensaba, por su capricho ella no veía mas allá de su nariz y su capricho la llevo a ser prostituta. En este mundo donde hay toda clase de personalidades, entonces habría que acabar con la televisión, porque siempre habrá seres humanos que entiendan y sepan que la televisión no es el mejor consejero, da información pero uno debe tener los pies sobre la tierra para no caer en que uno es superman y por lo tanto puede volar y así tirarse por la ventana de un piso 20. Los programas de televisión (todos), entonces deberían de tener un aviso al principio que diga, no importa si usted tiene 10 ó 50 años, no es apto para personas de poca personalidad e inmaduros ya que las siguientes imágenes pueden provocar deseos de actuar de la misma manera que los protagonistas, si usted no es ilustrado no podrá hacer una buena reflexión del tema, por lo tanto no lo vea. Creo que todos los temas son sensibles y fuera de eso nosotros somos susceptibles. Por lo tanto hay que pensar en que la la producción, es mala, porque no tiene acción, porque la escenografía es mala, no está bien contada, exagerada, los actores son perversos y que el tema esta trillado en fin, que son ejemplo tal vez de tetas no hay paraíso, y no por cosas como que catalina no tiene ningún elemento caracterizador, claro que no lo tiene (creo que eso es lo que al final termina caracterizándola, el hecho de no saber para donde coger y no tener fuerza para definirse), ella es inmadura tanto que lo único que ella quiere son unos senos y no le importa hacer lo que sea para tenerlos, por lo tanto es mostrar que tanto catalina como muchas otras niñas escogen el camino equivocado para conseguir lo que quieren o se dejan influenciar por el medio por que son inmaduras y no tienen personalidad.
hola jeronimo, soy estudiante de comunicacion social de 5 semestre, y estoy trabajando hacerca de como los medios de comunicion agraban o mejoran el conflicto colombiano con programas como las muñecas d ela mafia, el capo y pandillas guerra y paz, me gustaria contactarte pera ver si tu me podrias ayudar a dar tu opinion frente a este tipo de temas. seria muy valiosa tu opinion para mi trabajo.
muchas gracias y espero tu pronta respuesta.