ALERTA informativa- Gripa porcina y sensacionalismo
Es imposible no hablar del tema de la gripa porcina por estos días y, aunque reconozco que no tengo ninguna autoridad para opinar del tema directamente y desde el punto de vista médico, sí quisiera hacerlo desde mi posición de ciudadano. Los que me conocen saben que no soy uribista y que, aunque aplaudo algunas de sus acciones, desapruebo la mayoría. Sin embargo, tengo que reconocer que el señor Ministro de Salud, Diego Palacios, ha cumplido hasta el momento una excelente labor con respecto al caso de la pandemia de gripe porcina.
En el tratamiento de una crisis como esta es cuando se puede ver la capacidad de reacción de los gobiernos y cuando cada uno de los estamentos de la vida pública queda en evidencia gracias a su respuesta y accionar. Independientemente de lo que sea como político, que bien dudosa es su actuación, hay que reconocer que el Ministro Palacios ha sido médico antes que ministro en esta coyuntura. Desde que empezó el "boom" informativo (que no hay otra manera de llamarlo), Palacios se ha dedicado a explicar con cautela a la opinión pública los alcances de la enfermedad, a aplicar los protocolos de seguridad ante la crisis de salud, a no minimizar los posibles alcances que tendrá e incluso a regañar a quienes (como la Aeronáutica Civil) no contribuyeron desde el principio a evitar una posible expansión. Debo reconocer que el Ministro ha estado, en esta ocasión, a la altura de las circunstancias y que espero que cuando el tema sea más delicado, la enfermedad esté entre nosotros y no veamos a México como el lugar a evitar para estar sano; siga manteniendo la serenidad y manejando la información como hasta ahora.
Pero no hablaré más del Ministro para no parecerme a Vicky Dávila y a sus coqueteos con la Casa de Nariño, pues precisamente son los medios, fundamentalmente la televisión, quienes han sido inferiores frente al manejo informativo de este tema. El sábado pasado la enfermedad era mortal e incurable, empezamos semana diciendo que 7 millones de colombianos podrían infectarse y hoy el tema es importante pero ya pasó al segundo plano de la agenda informativa, sin dejar de tener prendidas las alarmas.
Estoy de acuerdo con Lula, el presidente de Brasil, cuando afirmaba que este es "un momento de cautela y prevención, y no de hacer terrorismo con la información". Lastimosamente hay que decirle a los colegas que, fundamentalmente, esto es lo que están haciendo. Parece que en nuestro país, los dueños de los medios se emocionan al escuchar la musiquita del "último minuto" y prender las alarmas en medio de la vida cotidiana.
El clima de paranoia actual es tal que no se puede estornudar o rascarse la nariz (pobres de nosotros los riniticos) sin ser señalado como un bicho raro y si alguno tiene esa horrible y extraña enfermedad llamada gripa, todos nos escandalizamos como si no la padeciéramos varias veces cada año.
Hace dos años la gripe aviar se tomó el mundo y nosotros lo único que vimos por televisión fue a algunos "chinos" con tapabocas. No nos importó porque estaba muy lejos y, sobre todo, porque no hacía parte de la agenda informativa del momento (seguramente había alguna ola de maltrato infantil o de violaciones o de cantantes que ganan premios), aunque posiblemente estuvimos en riesgo similar. El punto es que, como en la famosa teoría de la agenda setting, los medios marcan los temas de conversación y preocupación y muchas veces es más importante un buen titular que dar la información precisa y veraz a la opinión pública. En el mundo hay pandemia de muchas enfermedades, basta con decir que cada año muere muchísima gente de Sida, Hepatitis B, Tuberculosis e inclusive Influenza (la famosa gripa común) sin que a nosotros nos importe mucho siendo altamente contagiosas. Obviamente estamos ante un caso delicado y que requiere una oportuna intervención (por no existir aun una vacuna) pero no se trata tampoco de llenarnos de pánico y suspender la vida ni mucho menos de dejar a México sumando a su descalabro económico un estigma social del que no se recuperará fácilmente.
Con todo esto no estoy minimizando la enfermedad, de la que realmente muy poco sabemos. Sí hago, de todas formas, un llamado a la cordura y a que, tomando las medidas necesarias con responsabilidad, no nos dejemos llevar del tren sensacionalista en el que muchos nos quieren montar.
Enrique Uribe-Jongbloed dijo
Completamente de acuerdo. Hace poco escribí tambiñen un artículo muy similar. Habiendo pasado la semana antepasada en Ciudad de México, precisamente cuando se desató la versión oficial de la epidemia, puedo además contrastar las fotos que tomé yo con aquellas que publicaron los medios. Es claro que es un asunto de interés internacional, y que hay que profundizar en la prevención. Sin embargo, los medios del mundo entero enfatizaron el número de muertos (muy reducido si se le compara con la cantidad de muertes por otros factores en la Ciudad de México), y en las potenciales devastadoras consecuencias de la epidemia.
Es fácil asumir que informar es proveer datos sin contrastarlos, sin evaluarlos y, lo que es peor, sin analizar si son lo suficientemente contundentes. Es más fácil ganar audiencia con el pánico que con la prudencia, pero eso no excusa a los medios.
1 Mayo 2009 | 02:27 PM