Hace rato que me confieso admirador de Clint Eastwood.  Muchos años después de despreciarlo y ponerlo en la misma categoría de Charles Bronson, Chuck Norris y otros tan violentos y sucios como su "Harry", tuve que reconocer su entrada al cine de autor con brillantes películas como "Río Místico", "Million Dollar Baby", "Los Imperdonables", "Los puentes de Madison" y, últimamente, "Cartas de Iwo Jima" y "El sustituto". 
Hoy tuve la fortuna de ver su última película, "El gran Torino" y salí, como siempre, emocionado.  Es muy bonito reencontrarse con un cine de autor, cine clásico en todo el sentido de la palabra, con una narrativa cuidadosa y un guión que mantiene la tensión sin necesidad de artificios ni efectos especiales.  Para empezar, es necesario decir que el trailer de la película poco refleja lo que allí podemos ver y que esperaba encontrarme con una especie de justiciero de barrio que lucha contra las pandillas por salvar a los desvalidos. 
La película tiene algo de esto, pero definitivamente no se agota allí y es sorprendente descubrir una faceta poco explorada de Eastwood, su sentido del humor cáustico y agresivo que, de forma divertida pero bastante cruel nos dibuja a su personaje que disfruta burlándose y ofendiendo con sarcasmo a sus vecinos; memorable es la escena en la que Kowalski, el protagonista, le enseña a su vecino Thao ( a quien llama Toad -sapo-) como deben hablar los hombres, en medio de vulgaridades.
Clint Eastwood ha dicho que ésta será su última película como actor, después de una brillante carrera que empezó con el western espaguetti de Sergio Leone en películas tan famosas como "El bueno, el malo y el feo" y "Por un puñado de dólares" y continuó con su saga de "Harry el sucio", un policía tan violento y despiadado que terminó equiparándose al actor que lo interpretaba, generando esa imagen de hombre rudo y solitario que ha acompañado al actor durante toda su carrera.
En "Los imperdonables", Eastwood hizo un retrato perfecto del cowboy rudo que ya no quiere seguir matando y que lleva a sus espaldas sus horrendos crímenes y, a su manera, hizo un homenaje a un género que está en vía de extinción (como el mismo cine clásico) y ahora, con "El gran Torino", hace lo propio con su "Harry el sucio", mostrando de nuevo aquella faceta de solitario amargado y violento.  Hay una gran coherencia entre aquel viejo cowboy que se cansó de matar (ver mi artículo al final de este comentario) y el viejo veterano de Corea que está harto de sus vecinos y que termina aprendiendo y enseñando una gran lección sobre la violencia, la vida y la muerte; en ambos casos se trata de un Clint Eastwood que nos da una lección cinematográfica, basada en su propia trayectoria.
El personaje protagónico de "El gran Torino", Kowalski, es un viejo polaco que acaba de perder a su esposa y descubre que no tiene realmente una familia y que sólo le quedan sus atormentantes recuerdos y una casa en medio de un barrio tradicional de clase media venido a menos y en medio de un conflicto étnico.  Para rematar, sus vecinos más cercanos son una familia oriental que le recuerdan el desprecio y la culpa que siente hacia los "chinos".  Sus vecinos representan sus fantasmas y es por esta razón que odia tener que verlos todos los días.
Para no contar demasiado de la trama, es importante señalar que ésta no es realmente una película de acción y que si espera encontrarse con enfrentamientos y luchas entre pandillas "Gran Torino" no llenará sus expectativas (aunque tiene algunas escenas de acción muy bien logradas); se trata más bien de un cuidadoso viaje personal en donde el protagonista se encuentra y aprende que aun a su avanzada edad puede aprender mucho de sí mismo, inclusive por medio de quienes menos lo piensa: los jóvenes y las personas de otras culturas.
Es importante señalar algunas recurrencias con otras películas del director y es allí como encontramos que, al igual que el protagonista de "Million Dollar Baby", Kowalski es un ser huraño, poco sociable y con un pasado que lo atormenta y que se guarda para sí, sin compartirlo ni siquiera con el público.  Kowalski odia a los chinos, a los negros, a los latinos, a los sacerdotes, a la iglesia, a los jóvenes, a los nuevos tiempos y sólo parece querer a su perro y a su automóvil clásico que son viejos como él y no le interrumpen cuando habla.  Pero, antes que a nadie, Kowalski se odia a sí mismo y a lo que ha hecho, y es por esto que la muerte de su esposa (el punto de partida de la película) lo desestabiliza al obligarlo a vivir sólo consigo mismo enfrentando su realidad.
El Gran Torino (modelo deportivo 1972 de la casa Ford) es un símbolo de lo clásico.  Podríamos tener un automóvil con múltiples funciones, gran tecnología, estilo aerodinámico y seguridad computarizada; pero siempre hay cierta atracción hacia esos modelos históricos que marcaron una época y que en un buen estado de conservación saben mantener la elegancia y utilidad que tuvieron en sus mejores años. Exactamente igual son las películas de Clint Eastwood y el mismo Eastwood: Clásicos que perdurarán en el tiempo, que se conservan tan bien como en su juventud y que, sin efectos ni aspavientos, saben contar una historia que atrapa e impacta.  
Para terminar (y si no la ha visto le sugiero que interrumpa aquí su lectura), hay una escena diciente que cierra el período de Clint Eastwood actor y es su propia muerte en el personaje de Kowalski; se trata de la muerte de un hombre rudo que aprendió a ser sensible, de un intolerante que vio que también se puede vivir en comunidad y pensar en los otros, de un caballero en el sentido antiguo de la palabra que, a pesar de vivir una vida de villano, puede darse el lujo de morir como un redentor (recuerden la postura de "crucificado" con la que el protagonista queda tendido sobre el cesped al morir).  Sólo queda esperar que pase mucho tiempo entre la muerte del actor Clint Eastwood en una de sus mejores interpretaciones y su temida desaparición como director.  Eastwood tiene más de ochenta años y hace más de dos grandes películas cada año, que bueno sería que, como los grandes clásicos, también fuera inmortal.

A QUIEN QUIERA CONOCER OTRAS FACETAS DE CLINT EASTWOOD, LE RECOMIENDO EL ARTÍCULO EL VIEJO COWBOY SE CANSÓ DE MATAR, PUBLICADO EN LA REVISTA DIGITAL DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MÉXICO