Los de "El Cartel" tienen su historia
Hace unos meses publiqué en el periódico El Colombiano de Medellín y en la Revista del Guión de Barcelona un artículo muy duro y crítico contra la serie "Sin tetas no hay paraíso" en el que argumentaba que el problema de tratar los temas neurálgicos del país no es el de abordar estos polémicos hechos, si no el de hacerlo de manera superficial y poco reflexiva. Pues bien, hoy tengo que decir lo contrario de "El Cartel", la nueva serie del Canal Caracol (el mismo de Sin Tetas). Sin conocer el libro, que podría ser uno más de los "best sellers" de semáforo que hoy llenan las bibliotecas de los colombianos (junto a los libros de autoayuda), el tratamiento televisivo de la serie da muestras de un trabajo serio y coherente que muestra la despiadada y violenta guerra de nuestro país sin hacer exaltación de sus villanos como si fueran los mayores héroes ni presentarlos como monstruos pertenecientes a una raza extraterrestre. "El Cartel" aborda un tema muy delicado desde un punto de vista bastante polémico: las delaciones, que aprendimos del sistema judicial norteamericano y que hoy están en su máximo furor. Este cuestionable recurso ha cumplido un papel protagónico en la destrucción y debilitamiento de los grupos ilegales, aunque en contrapartida ha premiado a los que por traicionar a sus antiguos compinches o subalternos han pagado penas ridículas por crímenes horrendos y multitudinarios. Los personajes de la serie, bastante reconocibles por los colombianos que hemos seguido por años la macabra novela de la vida cotidiana, son interesantes y llenos de matices. Son seres complejos que sienten miedo por sus vidas y su bienestar, hombres de familia que sin embargo son capaces de asesinar a sangre fría y de traicionar a sus mejores amigos. Esta es una de las razones por las cuales la serie funciona: Sus personajes se presentan como seres de carne y hueso con una moral decadente y llenos de conflictos internos reforzados por el miedo y la paranoia. El rico collage de personajes que pueden verse en la serie y que, sin duda, toman su riqueza de los personajes reales, nos recuerda buenas películas de gangsters como "El Padrino" y "Los Intocables" o series de televisión exitosas como "Los Soprano" o inclusive "La Saga", una de las mejores producciones colombianas de los últimos años. A diferencia de "Sin Tetas", en "El Cartel" todos los mafiosos son distintos y presentan matices que van desde los que se avergüenzan de su negocio (sin abandonarlo) hasta los que disfrutan del olor a la sangre; desde las mujeres ambiciosas que gozan con el poder de sus capos y lo usan para infringir dolor y las que poco a poco se dejan seducir por el olor de las joyas hasta las que sufren de insomnio esperando ver como se derrumba de un momento a otro su castillo de cristal. Naturalmente una historia de estas puede pisar muchos callos y es claro que las instituciones salen bastante mal libradas al mostrar las relaciones existentes entre jueces, policías, mandatarios y grandes capos de la mafia. Allí está, sin embargo, el mayor inconveniente que la serie puede generar. El problema no es la presentación que se haga de los hechos, si no la posibilidad real de que el público confunda las fronteras entre ficción y realidad asumiendo que, por ejemplo, todos los policías son auxiliares de la mafia. No se puede desconocer que este problema ha existido en nuestro país y en muchos otros con problematicas similares pero una generalización que manche el nombre de toda una institución es muy injusta. Finalmente, tengo que decir que el punto que más me llama la atención de la serie es el hecho de mostrar a tanto aspirante a mafioso que tiene nuestro país y a tanta muchacha que sueña con su "príncipe blanco" que este mundo es un paraíso de apariencia en donde la amistad, el amor y la lealtad no valen tanto como un maletín lleno de dólares y beneficios personales en una celda de "alta seguridad" y confort. Para terminar, quiero recomendar el vínculo a un buen artículo escrito en la Revista Semana sobre la historia detrás del argumento de la serie: Guía para entender a los sapos A quienes les interese leer o releer mi comentario sobre "Sin tetas no hay paraíso" les recuerdo el vínculo también: Sin tetas no hay historia- Jerónimo León Rivera
jgriff dijo
wikipedia e-gold
25 Junio 2008 | 04:02 PM