En defensa de los "peludos"
Agosto de 1991. Liceo Municipal Concejo de Medellín. Los estudiantes del grado once, que estrenan de mala gana uniforme y reglamento disciplinario, asisten a la última clase del día. Suena el timbre y todos se apresuran a soltar los ganchos que sujetan su pelo largo (las colas típicas de la época) para irse a sus casas. Intempestivamente irrumpe en el aula el Coordinador de Disciplina y, con gesto firme y cara de pocos amigos, ordena a todos los hombres motilarse ese "peinado tan horrible" de manera urgente e inmediata. Al otro día la mayoría de los hombres del colegio llega con el nuevo look militar para cumplir con las expectativas de quienes impulsan la norma o tal vez para protestar por una medida con la que no están de acuerdo.
Empiezo así mi comentario sólo para explicar que quien escribe esto no es el profesor universitario, si no el ex-estudiante de pelo largo que siempre estuvo en contra de las prohibiciones al estilo personal y la intención de las instituciones de uniformar hasta lo que hace parte de la libertad individual. En el caso de mi colegio, una gran institución que quiero y respeto, la prohibición sólo era por el cabello largo, pero en otros claustros se ha llegado a medidas cercanas a la discriminación (como en el caso reciente de la expulsión de las niñas lesbianas promovida por algunos docentes), evidenciando que hay padres, profesores y directivos que quisieran que los niños entraran por una puerta y salieran completamente pasivos y uniformados como en la película "The Wall".
Hoy celebro, aunque de manera tardía para mi generación, la última disposición de la Corte Constitucional de prohibir a los colegios que impidan a sus estudiantes varones llevar el cabello largo. La decisión de la Corte fue tomada luego de que un joven de 15 años de edad en la ciudad de Ibagué estuviera a punto de perder su año escolar, pues sus profesores no lo dejaban entrar a clases por su cabello largo. En la sentencia señala que "los manuales de convivencia no pueden convertirse en herramientas dominantes y autoritarias que se amparen en su capacidad regulativa para incluir preceptos que vulneren los derechos de menores".
Las escuelas y colegios no trabajan con "los hombres y mujeres del mañana" si no con los de hoy, pues los niños y jóvenes no son adultos en miniatura, sino personas que están buscando su identidad y en este recorrido son fundamentales la identificación y la imitación. Durante esta época la mayoría de nosotros elegimos una forma de vernos, de hablar, de caminar y hasta de mirar. Este proceso es necesario y no puede ser entorpecido con el afán de que todos los alumnos se vean "bonitos" a los ojos de los profesores. No se trata de llegar al caos ni de permitir conductas antisociales (que es otra cosa muy distinta), pero sí de permitir que los jóvenes se expresen y experimenten formas de asumir la vida que muy probablemente no sean las mismas que perdurarán en su edad adulta.
La misión del colegio y de la familia debe ser la de orientar de manera conjunta a las nuevas generaciones para que encuentren su camino, desarrollen su personalidad y tomen las más acertadas decisiones; pero da tristeza ver como (de acuerdo a una investigación realizada en Medellín) la gran creatividad de niños que dibujan árboles azules y extraterrestres del tamaño de un pollito en preescolar termina cinco años después cuando la mayoría dibuja imágenes típicas de niños con banderitas de Colombia, al pie de un camino y una casita con chimenea.
Este breve comentario no debe ser terminado por el profe, así que le doy la palabra al estudiante de 16 años, de "colas" hasta los hombros, copete gigante, pantalones anchos y camiseta desteñida: "Así sea tarde, a lo bien, que me parece muy fierrudo que hayan tumbado esa ley tan boleta parce".
Pd. Agradezco a Erika Cunningham por compartir esta foto conmigo (soy el segundo de der a izq).
Andres Candela dijo
Jerónimo:
Rato sin hacer un comentario en tu blog, pero esta vez me pusiste el dedo en la ¡LENGUA!
Quienes me conocen saben que no fui peludo de moda, ni tampoco un simple melenudo, yo era todo un ¡SANSÓN! Quizás aún, porque las tijeras para mi son como el cristo para el vampiro.
Hoy me alegro de ver esos cambios en leyes que nacen de prejuicios muy recónditos, que no son más que un escape de la doble moral de quienes por décadas han manejado la educación, pero no es ahí donde se termina todo.
El hombre que crece escuchando todo tipo de vociferaciones tiene dos caminos a seguir: aprehenderlas y continuar su proliferación o aprender a pensar por cuenta propia y descubrirse.
- El que las adopta las lleva a sus primeros entornos, para comenzar a figurar socialmente, ejemplo: “Candelita: “¿La mamá si le hizo los bucles hoy? Candelita: ¡Los peluqueros también comen! Reina: ¿Cuándo sale conmigo?” Entre otros, o mejor dicho; de los que recuerdo, porque si pasamos al campo futbolístico ese es otro cuento lleno de peleas, que no vale la pena recordar.
- El que piensa por cuenta propia: ésta persona prueba en varias tribus hasta que descubre la de sus afinidades y sabe respetar a los demás y este es el hombre que el día de mañana, recuerda con nostalgia “ESOS AÑOS MARAVILLOSOS” bien vividos y afondo.
Lo que muy pocas personas llegan a darse cuenta con estas “normas o leyes” es que, cuando se prohíben en la época donde se deben explorar, están convirtiendo y desarrollando en el futuro un niño adulto, o sea, lo que los psicólogos llaman “SÍNDROME PETERPAN”, porque quieren hacer todo lo que en su infancia o adolescencia les fue prohibido.
---Cada que hago un comentario en el blog de Jerónimo, me extiendo más que el propio articulo, pero él sabrá disculparme…-
* Para terminar: llevar el cabello largo no debe ser cuestión de insubordinación. Es mostrar una forma de ser y que sabe respetar los entornos y normas de convivencia, porque bien conocido es el refrán que dice: “tus derechos van hasta donde comienzan los de las otras personas.”
Y a Jerónimo… Aún estás a tiempo de dejarte nuevamente esas “COLAS” que requieren de un buen pantalón bota tubo, cargar un walkman traga pilas con cassettes de Poisson, Bon Jovi, y Europe, entre otros. –Todos grabados sigilosamente-, de Veracruz Estereo.
Y yo, en unos términos, -también como estudiante castrado-, más acordes a la época te respondo: “LLAVERÍA, ¡QUÉ CUKA QUE YA NOS PODEMOS DEJAR LAS COLAS!
Saludos: Candela
PD: Y cuidado, porque el mundo seguirá lleno de Dalilas con tijereta en mano.
13 Junio 2008 | 12:01 PM