No hay derecho en que se juegue con el público de esta manera. Durante más de dos años el público colombiano se rió y sufrió con las historias de Beto Reyes y su familia y una de las subtramas más importantes de la historia fue el gran secreto de Laisa Reyes (anteriormente Raúl) y su romance con Emilio Iriarte.
No tiene ninguna lógica que después de ignorar por tanto tiempo la verdad (luego de un reversazo del guión en el que supuestamente Emilio había olvidado lo que vio), Emilio se entere y tenga un angustia de dos minutos para continuar con la fuga sin detenerse a pensar en lo que implica estar enamorado de un travesti y que terminen con un final a lo Thelma y Louise que ni siquiera tiene la inteligencia de matar a los personajes (como en la película), aunque rompa el tono de la historia.
Aparecen los dos al final en una playita cogidos de la mano y caminando con un perrito. Es impresionante la falta de creatividad de los guionistas y la falta de caracter de algunos espectadores.
Los diálogos de la novela fueron informativos, del tipo de "ya han pasado tres años", "ahora tienes dos hijos", "la tía Laisa ya se murió", "ahora nos llevamos muy bien" y todo el capítulo fue la evidencia de que estaban de afán por terminar la novela.
El resto del final es predecible y aburridor: todos se casaron y tuvieron hijos y cada oveja con su pareja como dice el dicho.
¿Será que, como dice Rincón, las telenovelas son sólo la espera de momentos importantes?, en ese caso (yo lo creo así) los finales son males necesarios para muchos guionistas que no ven la hora de salir del paso.