Es un gran cliché afirmar que cuando muere un hombre como Michael Jackson nace una leyenda. Sin embargo, este cliché es muy pertinente en este caso concreto, sobre todo teniendo en cuenta la magnitud del personaje y la extravagancia que siempre lo acompañó. Para poner un tono aun más frívolo a una muerte de la que todo el mundo habla, comparto con ustedes la lista de 100 extravagancias de este gran músico y bailarín que nos dejó la semana pasada.
LAS 100 ANÉCDOTAS MÁS EXTRAVAGANTES DE MICHAEL JACKSON
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Hola mis amigos.
Como les mencioné en un post anterior, quisiera mejorar el blog y conocer su retroalimentación, por lo que les pido 3 minutos para responder la siguiente encuesta:
http://www.encuestafacil.com/RespWeb/Cuestionario.aspx?EID=513823&MSJ=NO#Inicio
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¿Propaganda o sátira?
Les recomiendo este video sobre Barack Obama, quien, por lo que pude ver en mi más reciente viaje, es un verdadero ídolo en USA (tampoco es muy difícil serlo después del descalabro de Bush). Admito que me gusta Obama, pero esto es ya el colmo. Sería interesante, de todas formas, mirar si esta "propaganda" es más bien una gran sátira. Juzguen ustedes.
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A los amigos que, como yo, tienen la dicha de ser padres, les comparto un artículo muy divertido de Daniel Samper sobre este tema.
Hasta hace cosa de un siglo, los hijos acataban el cuarto mandamiento como si no fuera dictamen de Dios sino reglamento de la Federación de Fútbol. Imperaban normas estrictas de educación: nadie se sentaba a la mesa antes que el padre; nadie hablaba sin permiso del padre; nadie se levantaba si el padre no se había levantado; nadie repetía almuerzo, porque el padre solía dar buena cuenta de las bandejas: por algo era el padre...
La madre ha constituido siempre el eje sentimental de la casa, pero el padre era la autoridad suprema. Cuando el padre miraba fijamente a la hija, esta abandonaba al novio, volvía a vestir falda larga y se metía de monja. A una orden suya, los hijos varones cortaban leña, alzaban bultos o se hacían matar en la guerra.
- Padre: ¿quiere usted que cargue las piedras en el carro y le dé de beber al buey?
¡Qué berraquera era el padre!
Todo empezó a cambiar hace unas siete décadas, cuando el padre dejó de ser el padre y se convirtió en el papá. El mero sustantivo era una derrota. Padre es palabra sólida, rocosa; papá es apelativo para oso de felpa o perro faldero. Demasiada confiancita. Además -segunda derrota- "papá" es una invitación al infame tuteo. Con el uso de "papá" el hijo se sintió autorizado para protestar, cosa que nunca había ocurrido cuando el padre era el padre:
- ¡Pero, papá, me parece el colmo que no me prestes el carro...!
A diferencia del padre, el papá era tolerante. Permitía al hijo que fumara en su presencia, en vez de arrancarle de una bofetada el cigarrillo y media jeta, como hacía el padre en circunstancias parecidas. Los hijos empezaron a llevar amigos a casa y a organizar bailoteos y bebetas, mientras papá y mamá se desvelaban y comentaban:
- Bueno, tranquiliza saber que están tomándose unos traguitos en casa y no en quién-sabe-dónde.
El papá marcó un acercamiento generacional muy importante, algo que el padre desaconsejaba por completo. Los hijos empezaron a comer en la sala mirando el televisor, mientras papá y mamá lo hacían solos en la mesa. Y a coger el teléfono sin permiso, y a sustraer billetes de la cartera de papá, y a usar sus mejores camisas. La hija, a salir con pretendientes sin chaperón y a exigirle al papá que no hiciera mala cara al insoportable novio y en vez de "señor González", como habría hecho el padre, lo llamara "Tato".
Papá seguía siendo la autoridad de la casa, pero bastante maltrecha. Nada comparable a la figura procera del padre. Era, en fin, un tipo querido, de lavar y planchar, a quien acudir en busca de consejo o plata prestada.
Y entonces vino papi.
Papi es invento reciente, de los últimos 20 o 30 años. Descendiente menguado y raquítico de padre y de papá, ya ni siquiera se le consulta o se le solicita, sino que se le notifica.
- Papi, me llevo el carro, dame para gasolina...
A papi lo sacan de todo. Le ordenan que se vaya a cine con mami cuando los niños tienen fiesta y que entren en silencio por la puerta de atrás. Tiene prohibido preguntar a la nena quién es ese tipo despeinado que desayuna descalzo en la cocina. A papi le quitan todo: la tarjeta de crédito, la ropa, el turno para ducharse, la rasuradora eléctrica, el computador, las llaves...
Lo tutean, pero siempre en plan de regaño:
- Tú sí eres la embarrada, ¿no papi?
- ¡Papi, no me vuelvas a llamar "chiquita" delante de Jonathan
Aquel respeto que inspiraba padre, con papá se transformó en confiancita y se ha vuelto franco abuso con papi:
- Oye, papi, me estás dejando acabar el whisky, marica...
No sé qué seguirá de papi hacia abajo. Supongo que la esclavitud o el destierro. Yo estoy aterrado porque, después de haber sido nieto de padre, hijo de papá y papi de hijos, mis nietas han empezado a llamarme "bebé".
Por Daniel Samper Pizano
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I share with you my conference "Citizens of a Media Fish Tank", presented at Media Ecology Convention (St Louis, University, June 19-2009). It's a disertation about the fame and the public and private spheres in the Ciberculture Era.
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Ya son cuarenta mil las visitas a este sitio... es una cifra mínima comparada con otras, pero que a mí me enorgullece y me sorprende. Gracias a todos los que leen lo que publico y los que comentan, sin importar si están de acuerdo con mis opiniones. Me gustaría pensar en algo grande para cuando lleguemos a los 50 mil, ¿Que se les ocurre?
UN ABRAZO, MIS AMIGOS.
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¿Será verdad esta maravilla?
'Padres e Hijos' llegó a su fin luego de 17 años al aire
El que era considerado uno los programas más emblemáticos de la televisión colombiana irá al aire hasta el próximo 24 de julio.
Después de 17 años, la serie 'Padres e hijos', que se emitía en el Canal Caracol, llega a su fin. El anuncio fue hecho por Malcolm Aponte, director de producción de Colombiana de Televisión y productor general de 'Padres e Hijos'.
El más sorprendido con la noticia fue el propio director del programa, Roberto Reyes. Al ser consultado por El Tiempo dijo no tener conocimiento de la decisión de la programadora.
"Estamos en un punto neutro y en una negociación con Caracol. No sabemos a ciencia cierta si se termina o no. Si se termina, sería una pérdida enorme para mucha gente que trabaja en el programa (600 personas) y, en general, para el público. Con Malcom Aponte no me he comunicado en el transcurso del día (viernes 22 de mayo). Entonces no sé que pasa", indicó Reyes.
Reyes fue consultado a las 10:00 p.m. del viernes y la noticia de la terminación del programa se conoció a las 7:00 p.m. Durante el tiempo que estuvo al aire, la serie emitió más de 3.500 capítulos y se ganó un total de 12 premios TV y Novelas, al igual que un Premio Simón Bolívar.
Los únicos actores que se conservan desde la creación del programa son Luis Eduardo Motoa y Ana Victoria Beltrán.
Por las filas de Padres e Hijos han pasado un sin fin de actores, quienes encontraron en el espacio televisivo la mejor forma de catapultar su carrera artística. Entre ellos, Manolo Cardona, Diego Cadavid, Lincoln Palomeque y Lorna Cepeda.
MANUEL RINCÓN PRADA
REDACCIÓN CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
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Mucho se habla en los medios de comunicación de los premios y reconocmientos y es ésta tal vez la única forma en la que una película como "Los viajes del viento" puede figurar en la agenda informativa. La cinta está en la selección oficial "Una cierta mirada" del Festival de Cannes y esto es en sí mismo más importante que estar en la selección para los Oscar, por la exigencia de calidad que Cannes implica.
Después de salir de "Los viajes del viento" es posible entender que más que una película, ésta es una experiencia, un gran viaje a pie que debemos hacer muy ligeros de equipaje para poder disfrutar. Y cuando digo esto me refiero a dejar afuera del teatro los pre-conceptos que tengamos sobre el cine colombiano, pues esta película (para júbilo de los que claman porque el cine colombiano muestre lo "más bonito" del país) no tiene narcotráfico, guerrilla ni malas palabras; es más, casi no tiene palabras en un cine como el nuestro caracterizado por ser tan parlanchín.
También es necesario dejar afuera de la sala a Hollywood y sus narraciones frenéticas, efectos visuales y explosiones. "Los viajes del viento" no es Hollywood ni la Colombia que todos, hasta los colombianos, conocemos; es una gran ventana panorámica que nos ratifica lo que siempre sospechamos: que nuestra Costa Caribe es un mundo distinto, fascinante e inexplorado; cuyas leyes y dinámica responden más al realismo mágico que a la "realidad" que vemos todos los días en los noticieros.
Algunos cinéfilos entramos a la sala con grandes expectativas frente a una película de la que sabemos está dirigida a un público minoritario y cuyo antecedente más importante es "La sombra del caminante", ópera prima de su director, Ciro Guerra (quien sólo tiene 29 años), una mirada intimista a la violencia sin una gota de sangre con personajes que son más grandes que sus acciones.
En mi concepto, "Los viajes del viento" no decepciona; pues si el espectador logra relajarse y "frenar" un poco los impulsos y deseos de vértigo que Hollywood nos ha dejado como secuela, podrá disfrutar de una obra cercana, personal; un viaje con dos juglares a través de la cultura vallenata y en donde la gran fotografía y los espectaculares paisajes del mar caribe, la sabana costeña, la sierra y el desierto nos hacen ver a Colombia como nunca la hemos visto. Es de resaltar la gran riqueza técnica que tiene la película y que nos hace pensar que, por fin, superamos el subdesarrollo tecnológico en nuestro cine, esta película se ve y se oye y en ambos casos la experiencia es gratificante.
Una de los mejores aspectos de la película, además de sus hermosos paisajes, es la música. El vallenato tradicional (no el cachaco lastimero y zalamero) es protagonista y con él las leyendas, ritos y personajes más representativos. El vallenato viaja también en forma de acordeón junto a los protagonistas desde la sabana hasta encontrarse con sus raíces en la gran Sierra Nevada.
Si hay algo que, de todas formas, hay que criticar a la película es la distancia que establece entre los personajes y el espectador. Es difícil y cuesta mucho tiempo entrar en la dinámica de los personajes y compartir su motivación (que no está clara) en la película, pero poco a poco nos vamos enterando de que estamos ante una gran "road movie" en donde no importa el destino pero sí el camino y las secuelas que deja. Igualmente, podría criticársele al director de la película su exceso de cinefilia al querer imitar el estilo de maestros del cine como Win Wenders, Antonioni y Glauber Rocha, sin llegar a ser ésta una película intelectualoide.
Seguramente muchos de los que se quejan de que el cine colombiano sólo es violencia y narcotráfico no irán a ver esta película, que a pesar de mostrar lo "bonito" de Colombia es lenta y para muchos aburridora. Esta es la apuesta de Ciro Guerra y su equipo, un trabajo más antropológico que comercial, un vistazo a ese caribe rico en cultura y tradiciones y en donde es difícil encontrar los límites entre la realidad y la magia: Es de resaltar que este joven y talentoso director costeño formado en la capital le apueste a un cine que definitivamente no está hecho para los grandes públicos, pero que es cine en todo el sentido de la palabra, por su cuidadosa fotografía, su economía de diálogos y sus riesgos narrativos.
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